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domingo, 16 de mayo de 2010

EL FIN DE LOS TIEMPOS ...R.Sol

La verdad sobre el Apocalipsis. Frecuentemente y a través de los medios de comunicación, se está inculcando mucho temor a la gente acerca del Apocalipsis y el fin del mundo, reforzando esto con las Profecías de Nostradamus, los pronósticos de la Astrología moderna, etc. También dicen que un gigantesco planeta, que viene del espacio a velocidad vertiginosa, va a chocar con la Tierra (Hercólobus). Como el temor es fuente de esclavitud en las conciencias, sufrimiento e infelicidad en las vidas, nosotros también queremos hablar para ayudar, en lo posible, a que esas barbaridades se disuelvan y aclarar la Verdad según nuestro punto de vista, con todo respeto a las opiniones ajenas. Las religiones y textos sagrados del Cristianismo hablan acerca del Apocalipsis y lo relacionan con el "fin del mundo" que, según cree mucha gente, debía venir al finalizar el siglo veinte, en el comienzo del año dos mil. Los medios audiovisuales, películas, videos, prensa, etc. recalcan y reafirman eso, inculcan miedo en las conciencias. Ese temor se intensifica con relatos continuos sobre fin del mundo que son bastante aterradores y hasta los niños ven. Pronostican toda clase de desastres que van a destruir el planeta y a la humanidad que lo puebla. Como esas catástrofes y desastres ya se están manifestando desde comienzos del siglo veinte, la gente cree y espera lo peor. ¿Qué verdad hay en todo eso? ¿Viene realmente un Apocalipsis? ¿La Tierra va a ser destruida en este fin del milenio? ¿Moriremos todos? ¿Hercólobus chocará con este mundo y lo hará pedazos? Llegó el fin del milenio, y al terminar el siglo XX, vimos claramente como nada de eso sucedió a nivel de destrucción total del planeta. La palabra "Apocalipsis" es simbólica; no tiene, por lo tanto, un sentido de muerte y destrucción. Significa "gran transformación", un cambio transcendente para bien del planeta, por motivos de purificación y limpieza para abrir paso a una nueva Era: Capricornio, sucesora de Acuario que rige en la actualidad. Tampoco hay en esta palabra un sentido de "castigo divino" inexorable por los pecados de la gente tal como, a nivel religioso, se ha venido creyendo. Cambios y transformaciones. La evolución de los planetas es como la de las personas; pero con mucha mayor duración de tiempo. Se sujeta a leyes o principios fundamentales, ciclos, eras o etapas en las cuales se han de manifestar cambios para mejorar al planeta, purificar y elevar a sus pobladores. Los cambios son necesarios porque el mundo se encuentra enfermo y está muy mal, debido al mal uso y abuso de la gente que lo habita. Se precisa purificarlo de lo no correcto y subir el nivel mental de los pobladores de la Tierra. Así como las personas no pueden vivir sin bañarse diariamente, la Tierra, como mundo viviente, también necesita limpiarse, purificarse para no estar sucia, quitarse de encima todo el peso destructivo que la abruma. Es evidente comprobar que está enferma por tantos horrores, crímenes y atropellos que hay, por la destrucción de la Naturaleza, el deterioro de la Ecología, la gran contaminación ambiental del agua, el aire, etc; por lo tanto, debe ser curada ya que el peso de lo negativo es tan grande que inclina su eje y casi no puede más, al ir girando como un beodo por el espacio. Este es el significado de la palabra "Apocalipsis": Gran cambio, transmutación y transformación del mundo, necesarios para el bien, belleza y continuidad en la armonía tal como debe ser. ¿Pueden, los planetas, ser destruidos? Ningún planeta permanece solo ni va a la deriva porque tiene sus directores invisibles, sus protectores y cuidadores desde la eternidad de los tiempos. Ellos no permiten que se destruya, pues muchos esfuerzos se han hecho en el logro de esa continuidad. Bastantes personas han reencarnado, una y otra vez, para ayuda y elevación de esta humanidad; por lo tanto, no hay tal propósito de castigo divino y destrucción ya que todo, dentro y más allá de este minúsculo planeta, lo llena el Amor. Así como cuando las personas están enfermas, la fiebre las consume y las perturba mucho, las hace sudar y temblar, también sucede con la Tierra: Su enfermedad es tan grave que, de no proceder con terapia intensiva podría morir; sin embargo, ése no es el plan establecido ni tampoco está permitido. Muchos siglos y edades llevó encaminar a la Tierra y bastantes Seres de Luz reencarnaron, siglo tras siglo, para elevarla, para colaborar con el proceso evolutivo de esta humanidad que no es mala ni pecadora sino que tiene un nivel de evolución menor; por lo tanto, aún no entiende. Las catástrofes de la Naturaleza. Dios no es un ser iracundo que castiga a nadie por sus pecados; la ira de Dios no existe. Son las Leyes Divinas (dirigidas por seres no encarnados de gran adelanto) las que se encargan de poner todo en orden, de hacer los ajustes precisos. Esos ajustes y cambios llegan a través de aparentes "catástrofes" de la Naturaleza como huracanes, terremotos, inundaciones, incendios, etc. El proceso es beneficioso en realidad porque el mundo lo necesita para recuperar su salud. Viene siendo esto como la fiebre sanadora que reconstruye al cuerpo y mata a los microbios invasores. Fin del mundo (fin de los tiempos). Sí es verdad que hay fin de algo porque termina un gran ciclo con duración de unos 50.000 años o más, el cual se inició cuando la raza humana comenzó a poblar el planeta. También está finalizando una Era: Acuario, para que comience otra: Capricornio la cual, por lo hermosa y adelantada que será, recibirá el nombre de Tercera Edad Dorada. Después de la limpieza, purificación y sanación del planeta, habrá nacido un mundo mejor. Esa Nueva Tierra será más adelantada y armoniosa, con más altos conocimientos científico-tecnológicos y espirituales. Todos los valores equivocados y torcidos han de ser cambiados a nivel político, social, espiritual, cultural, etc; porque, como hemos dicho, no se permite la destrucción del planeta sino su regeneración y sanación para bien de quienes queden en él. Dice la Ascendida Maestra Nada en el libro El Diamante (Pag. 134) El temor se ha apoderado de las mentes y corazones en todos los confines de la Tierra porque siempre esperan lo peor, pues han sido acostumbrados a poner su atención en lo no perfecto, a energizar eso, a caer en la desesperación. Muy pocos son los que saben y pueden comprender nuestros propósitos de asistencia, de ayuda impersonal por Amor. Internamente, hay seres que despiertan a la Gran Luz, presienten, esperan el cambio glorioso que se avecina. Muchos también aceptan el hecho de que el mundo está pasando por su gran transmutación con propósitos de purificación y limpieza, para dar paso a una vida nueva. Se advierte una actitud generalizada de progresar, de mejorar a nivel personal, en ambiente, gustos y actividades. Aunque mucho de esto se canaliza externamente a través del yo humano, no obstante resulta muy valioso, ya que revela el deseo de liberación y ascenso. La frivolidad y banalidades deben dar paso a ocupaciones de más alto nivel, pues la humanidad ha de crecer. La Tierra debe ascender de nivel evolutivo porque ya es la hora. Sus habitantes han de ir dejando a un lado el egoísmo, el materialismo, la violencia para dar paso a una etapa más superada. Esos tremendos cambios abren camino a la próxima Era de Capricornio, heredera de la de Piscis, más superada y alta. Acogerá a todos los que hayan avanzado lo suficiente y sean afines a ella internamente, por vibración. Se precisa un gran cambio en todos los habitantes del planeta que han de mejorar moral y espiritualmente, subir de nivel. Todo ello permitirá vivir de una manera más superada, contactar formas mayores de existencia y tener experiencias interesantes; aunque también menos drásticas y dolorosas para pagar los karmas pendientes. Hay que transmutar vicios y errados conceptos, formas equivocadas de vivir, todo lo cual se ha de efectuar por medio de fuertes transmutaciones, a través de las llamadas "catástrofes de la Naturaleza" que no son sino instrumentos de purificación.
Para una ampliación más detallada sobre este tema, sugerimos consultar los libros: El Res-cate de la Tierra (Cap. I) y Glo-sario (Pags. 30,142,147 y 200).

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