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lunes, 17 de mayo de 2010

EL KARMA

La Ley del Karma nos dice que todo lo que nosotros pensamos, sentimos, nos emociona, nos apasiona, decimos, hacemos, o dejamos de hacer, omitimos, bloqueamos o damos rienda suelta a ello, tiene un libre albedrío y podemos realizarlo de dos puntos de vista diferentes: positivo o negativo.
El karma es negativo o positivo, según lo que nosotros producimos, eso generamos; cuando hablamos en general del karma, se entiende que hablamos del karma negativo, cuando hablamos del karma positivo, este tiene un nombre específico, el dharma, entonces, la palabra karma aunque su nombre nos dice que son ambos, se ha popularizado y se entiende que la palabra karma sin especificar, se refiere al karma negativo, y cuando hablamos específicamente de karma positivo, lo llamamos por su nombre: dharma.
Y el resultado a esto es una respuesta, un efecto, una correspondencia y va a ser tan o más positiva o negativa que la causa que la originó. Esto se complementa con todas las leyes universales que son exactas: La ley de causa efecto, nos dice que todo tiene una respuesta. La ley de correspondencia, nos refiere que lo que hacemos o dejemos de hacer, nos va a dar una correspondencia.
La ley de vibración, nos dice que todo tiene una vibración, positiva o negativa, nada hay estático, nada hay inerte en el universo, todo tiene movimiento, todo tiene como también no sdice la ley del ritmo, una forma de realización que es pausada o agitada, rítmica o arrítmica, positiva o negativa. Todo lo que vibra debajo del rango de espiritualidad es vibración negativa y todo lo que vibra en ese rango de espiritualidad es positivo. Y lo positivo genera positividad y lo negativo genera negatividad.
El karma se deposita en los cuatro cuerpos inferiores, físico, mental, emocional y etérico, a diferencia del dharma que se deposita en nuestros tesoros en el cielo. La negatividad del karma funciona como una sustancia dura, que a mayor densidad kármica, más dureza, más aprisiona a nuestras células y a nuestros átomos, disminuyendo su vibración. Sabemos que nuestros átomos tienen parículas que giran a una velocidad y a una vibración específica, y que la dureza del karma que los aprisiona, los limita, haciendo que su velocidad y vibración sean minimizados (Extracto del libro Manual Básico de Metafísica, autor Roberto Vázquez Palacios, Capítulo XIII, pág. 84)
Todos los hijos e hijas de dios que están en encarnación, se mueven, viven, nacen y mueren siguiendo esta ley del karma. No hay nadie por más que se esconda, que no lo alcancen sus propios actos. No es Dios quien castiga.
Es una ley de causa efecto: Si fumo, lo voy a pagar con mi salud de una o de otra forma, pero lo voy a pagar, con cáncer, con enfisema, con cualquier enfermedad relacionada con esto.
Y lo mismo podemos decir de loq ue sea, del alcohol, del sexo, de las drogas, de odio, resentimiento, avaricia, codicia, egoísmo, lujuria, etc. Lo negativo solo genera negatividad, como lo positivo, solo genera positividad.
Un árbol de pera siempre va a dar peras. Así es la vida, así es el Universo y así es el Plano Físico. Como es arriba es abajo y como es abajo, es arriba. Todo en el universo es así. Todo lo que hacemos, decimos, pensamos, actuamos, o dejamos de hacer, de pensar, de decir o de actuar, todo se registra en Akasha, porque Akasha, es como el agua en que se mueven los peces, es el aire que a nosotros nos rodea, no hay posibilidad de que algo no sea registrado.
Y al registrarse crea, en nosotros, en nuestros cuatro cuerpos inferiores, el efecto, y ese efecto es karma, positivo o negativo y lo que va a atraer es positividad o negatividad, respectivamente. El castigo divino no existe, Dios jamás castigará, Dios jamás hará venganza, ¿Por qué?, porque Dios es perfecto. Dios nos ama.
Pero al crear el libre albedrío en el Universo, todos quedamos sujetos, envueltos en las leyes universales, el que hace bien, obtiene el bien y el que hace el mal, obtiene el mal, así sea en un pensamiento que creemos que es insignificante. (Extracto del libro Manual Básico de Metafísica, autor Roberto Vázquez Palacios, Capítulo XIII, pág. 84)
El karma lo tenemos que pagar, quemar o transmutar, en esta vida o en la que sigue o en las que siguen, pero tenemos que hacerlo y eso no es castigo de Dios, es simplemente el cumplimiento de una ley universal que eso nos dicta, el que piensa positivo, genera y atrae positividad y el que piensa negativo, genera y atrae negatividad.
Es por ello que estamos en nuestra actual encarnación, por el karma que no hemos podido liberarnos de él. Y mientras no lo quememos, paguemos o transmutemos, no nos vamos a liberar. Se paga el karma, como dicen en la Biblia, con la ley del Talión: ojo por ojo y diente por diente. Si robé, me van a robar, si maltraté, me van a maltratar, etc. Y esto hace que paguemos un karma cometido, así sea hace diez vidas.
¿Cómo voy a quemar el karma?, se quema con cualquier cosa que permita que me duela el alma, no tanto el dolor físico, claro, el dolor físico puede generar dolor en el alma, pero lo que haga que el alma se me doble eso si que quema karma, la muerte de un ser querido, el duelo en cualquiera de sus formas, una amputación causa un duelo, una pérdida económica, laboral, amorosa, un cáncer, una diabetes, etc.
El cáncer es originado por el odio y por el tabaco, y así todas las enfermedades, no hay ninguna, que no sea generada por nosotros mismos, con nuestras actitudes negativas. y si tenemos suerte que la enfermedad sea larga, dolorosa, desgastante y nos tenga una larga temporada desvalidos, dependientes de todos y que nos minimice al máximo y si tenemos la buena disposición de no rebelarnos ante Dios y gritarle ¿por qué has sido injusto conmigo?, ¿por qué me has dado esta enfermedad que no me merecía?, sino al contrario, tomar la voluntad de Dios y aceptarla y ofrecerle a Dios el sufrimiento y el dolor del alma, entonces si se quema karma, si nos rebelamos ante Dios, entonces simplemente, generamos más karma.
¿Cómo voy a transmutar el karma? Dios en su infinita misericordia, nos entrega a través de los maestros ascendidos del rayo violeta, su llama transmutadora, si nosotros hacemos decretos de llama violeta, vamos a transmutar el karma en dharma. Y ésa es la única manera bella de liberarnos del karma. Tenemos una dispensación actual, dada por la cercanía de la urgencia planetaria, que si decretamos diariamente 45 minutos de llama violeta, en el momento de nuestra muerte, habremos transmutado todo el karma, el 100% pero debemos de hacer los decretos de llama violeta todos los días que nos queden de vida.
(Extracto del libro Manual Básico de Metafísica, autor Roberto Vázquez Palacios, Capítulo XIII, pág. 84)

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