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lunes, 17 de mayo de 2010

El valor de las cosas

¿Qué harías con un millón de pesos ahora? Pero la pregunta para este tema es ¿Qué harías con un millón de pesos en una isla desierta? Pierde valor, verdad? El valor de las cosas lo otorga uno, controlado por el Ego y eso es lo que tenemos que evitar.
Un auto, una casa, un platillo de lujo, un traje, un anillo, etc. son objetos que solo el ser humano les da valor. Si un perro se acercara a estos objetos no le interesarían más que para jugar. Tú harías lo mismo si te encerraran en la cueva de Alí Babá sin nada de comida o agua. Los tesoros de ahí no los podrías invertir en comida y menos comértelos!
El desarrollo de nuestra vida va tomando exigencias. Estas exigencias no vienen del fondo de nuestro ser, más bien vienen del Ego. Al espíritu no le importa si tienes un auto último modelo o tienes una carcacha, tampoco si tienes una mansión o vives en una cueva. El espíritu se alimenta de la oración, del decreto y de hablar con Dios.
Como dice bien el dicho: “El dinero como ayuda”, o más bien "solo ayuda". Nosotros vivimos en este plano terrenal y hay que alimentar al receptáculo del espíritu que es el cuerpo. Hay que mantenerlo sano, en orden y libre de enfermedad. Para esto hay que vestirnos y alimentarnos y para esto Dios nos da la abundancia, tanto espiritual como material. Con la abundancia espiritual nos podemos cuidar de las enfermedades y llegar a la transmutación de nuestro karma. Con la abundancia material podemos satisfacer las necesidades corporales y mantenernos con buena calidad de vida. Dios nunca nos negará la abundancia para vivir bien en este plano terrenal.
Pero aquí es donde Dios sabe quienes somos y qué es lo que necesitamos. Hay una enorme diferencia entre abundancia y avaricia, entre abundancia y ambición. La abundancia la da DIOS para lo que requiramos y facilite nuestro sendero espiritual, pero la avaricia y la ambición nos la EXIGE el EGO. Nos grita y reclama si no tenemos lo que nos exige. Puede ser desde una casa, un yate, un traje hasta una pluma de lujo que no puede utilizarce mas que para presumirla.
Dios desea vernos libres de ataduras y nos bendice con decretos de Rayo Oro Rubí y Rayo Verde para brindarnos abundancia material y espiritual. Pero la ambición y la avaricia vienen del Ego y nos ata, generalmente, a las cosas materiales.
Mira a tu alrededor. Fíjate bien en lo que realmente necesitas y en lo que ha sido un lujo tener. Mira tu ropa, tu calzado, tus joyas si cargas con ellas o recuerda cuales tienes, tus bienes más grandes. Recuerda qué añoras y pregúntate si realmente lo necesitas o quién es el que te lo exige. Muchas veces la competencia genera envidia y la envidia es el enojo por no ser mejor que el otro. También la competencia te ayuda a superarte, pero fíjate a dónde quieres llegar y quién te lo exige. Para Dios todos son iguales, pero para el Ego no.
Con este análisis de tu pensamiento y tu espíritu, habla con Dios para que te aclare las dudas que existan dentro de ti y que el Ego no domine tu vida, sino que sea Dios y tu espíritu quien te guíe.

1 comentario:

  1. Me encantó leer este texto, simplemente fantástico, la verdad es impresionante ante mi alma!... aún así quiero mi casa propia y la tendré, porque Yo SOy La abundancia divina!

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